viernes, 26 de julio de 2013
Brown eyes.
corrompí su silencio mirando sus ojos hasta el fondo, hasta donde nadie le gusta llegar, sin ver mi reflejo, sino quedarme ahí viendo ese café confuso, ese café de pocos, café de mañana, y supongo que entonces lo supo, supo todas mis noticias inverosímiles, supo todas mis malas suertes y mis casualidades curiosas, supo mi miedo por los zombies, supo mis íntimas formas de imaginarme historias ficticias sobre la gente viendo sus zapatos o sus manos, o sus ojos, supo cuanto me gusta caminar, se enteró de mi gusto por el mar, se enteró hasta de mis más profundos secretos, y por sobre todo, conoció mis intenciones.
Fue en otoño.
No era miedo. Miedo fue cuando con 5 años escuché escondida desde las escaleras de madera, que el sol era una estrella, y que todas las estrellas se acababan. O a los 4 cuando 3 tardes de la semana me asustaban con que me escondiera porque la basura me iba a llevar (en ese entonces nunca lo tomé como un insulto). Ahora no es miedo, no hay miedo, y a veces me juega en desventaja. Que acá me voy y punto. Pero fue muy rápido y necesitaba mínimo un lápiz, algo de papel, cigarros, para que fuera la noche que siempre quise, caminar y caminar. Y si tenía pensado huir, habría ido a donde siempre huí. Ahí nadie me encuentra jamás. Y sigue igual a pesar de los años. El puente, cruzarlo de una vez por arriba, y mirar hacia abajo, y colgar los pies hacia los autos que pasan y pasan por abajo iluminados por las luces amarillas. El puente paralelo, con una vista increíble, podría decir las mejores cosas con mis pies sobre ese puente. A pesar de todo, a pesar de lo enfermo y bizarro, de como su boca se extendía para gritar, del contexto estúpido (y sin incluir dentro de esto sus razones)... algún día me iré porque algo pasa, algo que me lleva buscando hace mucho, y no lo puedo encontrar acá.
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Yo jamás había visto libertad semejante, nunca había visto tanta historia, y me contaba y me contaba cosas, así como si nada, así como si todo... yo en cambio voy de a poco, voy a paso caracol revelando cosas. Traté de explicárselo en unas escaleras, era de noche ya, tenía las manos frías, y me miraba y me decía que complicaba las cosas, pero no había cosa más simple. Se lo contaba con las mejores palabras que encontraba, y aún así no me entendió, le parecían miedos, le parecía que quería escaparme, que me sentía atrapada. E irónico que después de todo, lo que trataba de decirle, era que me encontré con un mundo demasiado diferente, muy diferente (ahí fue cuando le pareció que tenía miedo) y que hasta ahora, incluso con las historias más extrañas que ha contenido... me encanta.
lunes, 15 de julio de 2013
Larry dice: Cosmic Girl
La cosa había empezado así de la nada, más impredecible imposible, así como te gusta y así como comienzan a ser razonables tantos impulsos. La música zorrona, la mano en tu cintura, me gusta ese caminar, como que no veía más que eso y había tantas luces y el Iván detrás, más lindo, confirmo... mi mejor amigo. Me gustaba como bailabai como mandando todo a la mierda, como lo que te expliqué de que eras un kinder sorpresa y ahí estaba bailando conmigo. Acercarse, hacer paso entre los cabellos, llegar al oído y decirlo despacio, el reto, el desafío, me habría gustado susurrarlo, creo que todo suena más tentador cuando se susurra, pero jamás me habrías escuchado, te miré, sonreí, tú también. Pasemos a la casa, porque el intermedio es algo incómodo, que el amigo zorrón, que dos cigarros en la caminata a Providencia pa tener algo en los labios, tirar el humo hacia arriba porque así soy como un trencito, y bueno, me encantan los trenes. El taxi, la piscola, blabla. La pieza, que el viejo udi está en la pieza de al lado, me cae bien aunque me ha dicho como tres palabras y bueno. Yo, ahi, 5 am. Me escondo casi como oruga en las frasadas y me diste la espalda y te reías y dije algo estúpido, una excusa, sabía el efecto que provocaría. Te inclinaste y empezaron a tocarse los labios suavemente, no me había dado cuenta pero yo respiraba diferente, y estaba oscuro, obvio po, 5 am, y como que todos mis sentidos se agudizaron. Y acariciar así, y conversar y conversar y de nuevo besarse y cambiar, porque cada uno era diferente y, tocabas mi pelo, mi pelo enredado y me mirabas y me pesaban los parpados, pero no quería dormir. Beso suave en tus labios, no cierras los ojos y me miras, y beso en la nariz. Y sonríes. Al final quedar en que dormiriamos definitivamente, cucharita y me tomabas la mano. La mañana de un domingo nunca había contenido tanto triunfo, yo caminando por Los leones con una sonrisa que iba dedicada hasta sacerdotes, hasta... no sé, la peor cosa. De que hay un enredo lo hay, como de lana, y yo un gatito jugando con el ovillo inocente, o yo naive, no sé. Aunque haya enredo, sopa de letras, exigencia de respuestas de dado de la nati, preguntandole al Larry por mi futuro, eso... precisamente esto, esta incertidumbre de no saber donde mierda vay, pero vay a una parte, que podi sentir cosas, que podi no sentir cosas, que podi ser independiente de cosas, que derrepente podi agarrar tus cosas e irte a cualquier parte, valpo podria ser (aunque quería buscar excusas pa ir contigo) fue un pasaje de tren, de avión, fue no sé, una bip.. y voy por caminos y ya no estoy esperando en mi eterna banquita.
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