
Cae la mañana, las luces nos esperan, en cielos más claros. Debajo en el mar todos los misterios que desconocemos se pierden en azules. En un día como este, me perderé de nuevo, pero te veré pronto. Entiende a lo que me refiero cada vez que digo eso. Abre los ojos, quiero hundirme una vez más, y soñar de nuevo con esta sensación que se mantiene en mi cabeza. Sé que aveces parece que estamos expuestos a muchas cosas que pueden arrastrar muchos daños a terceros y a nosotros mismos, pero estoy aquí, y no pienso irme. Cuando sientas que la confianza se te cae entre los dedos, cuando creas que hay poco que ver y sentir, cuando suspires y mires al piso, cuando camines sin rumbo y sin tiempo, yo estaré ahí para ti, te cantaré una canción, caminaremos largo rato mirando como se mueven las luces de noche, jugaré el papel que quieras sólo para verte sonreír. Cada vez me doi cuenta que los miedos son menos invencibles, somos gigantes si lo piensas. Podemos hacer lo que deseemos, podemos cambiar y ver las cosas de otra forma si te lo propones, y cambiar o irnos de algún sitio no significa que de pronto se acabe, porque de alguna forma u otra permanecemos, no somos acabables por mucho que quieran pensar que si, puede que cambiemos pero aún así permanecemos en recuerdos o viejas canciones, momentos que nos indican porqué somos y qué hago aquí cuando te cuento esto. Somos como caleidoscopios, cada imagen que formamos, cada momento, es único y no se vuelve a repetir, pero no te sientas mal por eso, al contrario, sonríe y confía que habrán mucho mejores, con diferentes tiempos, colores, sensaciones y personajes. No tengas miedo de que las personas se marchen, porque se van con algo tuyo y vos te quedas con algo de ellos.