
Todo se volvía más lento, había todo un mundo esperandonos afuera, sin imaginar nuestra presencia dentro de ellos mismos, ahí escondidos en el café. Y si pasas, no sabrás. Hasta los pasos nos cambiaban sin darnos cuenta, como para amarrar todas esas sensaciones en un mapa, como lo pensé. Y quizás dónde o cuándo. Sino esperaremos a ver qué pasa. Que ruede y que ruede, que se demore el tren y que nadie lo sospeche. Es parte de la diversión. Y si hay suerte, te encontraré por esos lugares, y sino sería un agrado seguir en rincones que se pierden.